palmeras resistentes lleva cultivándose en el este durante unos ciento cincuenta años, desde que el explorador
Robert Fortune la vio crecer por primera vez (aunque no silvestre) en la Isla Chusan (hoy en día Zhousan)
próxima a la costa del este de China. Cultivada en el continente durante un período de tiempo mucho más
largo que éste, sus orígenes históricos son oscuros. Su resistencia al frío es legendaria, al igual que su
carácter de fácil-cuidado, y su amplia disponibilidad significa que es la primera palmera resistente que muchos
de nosotros poseemos. También es probablemente la especie de palmera cuya resistencia a heladas ha sido
más probada y documentada.